“Los países europeos tendrían también que ser muy firme en la denuncia de las violaciones de los derechos humanos en Cuba.”

Boris Gonzales Arenas

Una entrevista de Gerald Praschl con Boris Gonzales Arenas, un
opositor cubana (febrero de 2019).

¿Cómo es tu vida como periodista independiente en Cuba?

Las múltiples respuestas a esta pregunta son locuaces respecto de la situación social hacia la política en mi país. Una primera respuesta, digamos que la más estimulante, es que los opositores políticos y los críticos del castrismo somos sujetos de estimación pública. Un amigo días atrás fue a pagar la impresión de unos documentos y el dueño del pequeño negocio privado le dijo que no tenía que pagar nada, que él sabía quién era mi amigo y en aquel negocio no tendría que pagar nada nunca. En las prisiones a los presos políticos les llaman “políticos” y la actitud general de las poblaciones carcelarias hacia ellos es de estimación y respeto. Sin embargo esta es una adhesión silenciosa, que se expresa siempre de manera discreta y que no supone adhesión alguna a un movimiento político o de la sociedad civil. El silencio es también la actitud de muchas personas respecto de nuestra suerte frente a los actos represivos. Vecinos, amigos y familiares, pueden continuar su relación contigo sin preguntarte siquiera cómo te fue en una celda o si te has recuperado de una golpeadura. Son personas disciplinadas para ignorar agravios de esa naturaleza.

La más enojosa de tales actitudes, sin embargo, acontece cuando se verifica la colaboración de esos mismos vecinos, amigos o familiares con los paramilitares encargados de tu persecución. En mi caso, por solo citar uno de los muchos actos de colaboración, te puedo hablar de cuando mis compañeros de trabajo, ex profesores y amigos por casi quince años, se reunieron, en enero de 2015, para echarme de mi trabajo en la Escuela Internacional de Cine (EICTV) apenas tres días después de haber sido liberado de cuatro días de secuestro. Aquellos días incluyeron las actividades festivas por el año nuevo sin que mi esposa, hijos ni padres supieran de mí.

¿Qué tan peligroso es ser una oposición en Cuba?

El peligro es muy grande si consideramos el hecho de que declararte opositor deshace la vida del modo como la has construido por años y la convierte en una especie de experiencia homogénea para todos los que actúan del mismo modo, que puede llegar desde la negación de un tratamiento médico hasta la prisión. También supone el agravio psicológico que puede significar el ataque a tu familia. Para los hijos, esposos y padres, la represión política dispone de un menú que puede desplazarse libremente entre la expulsión de una escuela y el encierro en la prisión. Muchos hijos de Damas de Blanco están en prisión por delitos fabricados o por la llamada “peligrosidad predelictiva” de nuestro Código Penal, que puede encerrar a alguien en prisión hasta por cinco años tan solo por lo que en criterio de un policía puede ser conducta proclive al delito. No te menciono la muerte, pero no porque no la hayamos tenido en los últimos años, sino porque el castrismo, a diferencia de décadas atrás, que llegó a organizar espectáculos públicos para matar, se ha cuidado de provocarla de manera explícita, como lo hizo desde el 59 hasta el año 2003. Pero en los últimos años hemos sufrido las muertes inexplicables de Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, aparentemente por una enfermedad, y apenas con meses por el medio, la de Oswaldo Payá, creador del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), de un protagonismo esencial en lo que ha sido conocido como “Proyecto Varela”, la firma de adhesión, por más de 10 000 ciudadanos, de un documento que reclamaba libertades públicas y cuyas firmas bastaban, constitucionalmente, para ejercer la iniciativa legislativa. Demanda que el castrismo desoyó. Pues ese líder, Oswaldo Payá, falleció junto a Harold Cepero, en el año 2012, en un accidente automovilístico, apenas unos meses después de la muerte de Laura Pollán. Para muchos opositores cubanos, entre los que me incluyo, fue un crimen político. A esas muertes debes sumar la de Wilmar Villar Mendoza, producto de una paliza recibida durante una manifestación en el 2012, y la de Orlando Zapata Tamayo, cuya huelga de hambre fue desoída hasta que se verificó su muerte en febrero de 2010.

La absoluta impunidad de que goza el Estado totalitario frente al ciudadano permite al castrismo extinguir al ser humano y ejercer su dictadura sobre un conjunto de individuos indefensos.

Para mucha gente en el mundo, Fidel Castro fue un héroe. Que piensas de el?

Como el principal responsable de un gobierno comunista, Fidel Castro me merece la misma estimación que José Stalin o Benito Mussolini, pues las diferencias entre el fascismo y el comunismo me parecen sobre todo determinadas por las figuras que les dieron origen y los países en que tomaron forma. Sin embargo, al comunismo se le sigue asimilando como una ideología de izquierdas y eso determina que encuentre muchos admiradores entre los seguidores de esta ideología, tradicionalmente más dispuestos a cuestionar el estado de derecho y la democracia, y a asimilar las dictaduras que sobrevienen de ello. Dentro de ese movimiento Fidel Castro es una especie de estrella que contiene todas las características de un dictador comunista. Una de ellas es la del control por el hambre, que el castrismo ha heredado como forma de sometimiento ciudadano. En este momento que te respondo el país lleva meses con regiones enteras que no reciben pan, y el comienzo de año ha estado caracterizado porque no hay huevos. Nadie que no vive en Cuba puede sospechar lo que estos dos productos significan en una dieta carente de leche y carne. Con estos elementos a cualquier persona con un poco de cultura política le pueden venir de inmediato a la cabeza el holodomor, la hambruna provocada por Stalin en Ucrania para extinguir el sentimiento antisoviético o, más recientemente, la que padece Venezuela y que ha puesto a la población a depender del llamado “carnet de la patria”, con el cual se manipula su voto electoral y participación política.

Lo que puedo, por tanto, opinar de Fidel Castro, es que fue un criminal.

¿Cambió Cuba desde que murió?

No. Los cambios políticos que emprendió Raúl Castro estaban dirigidos a adquirir alguna legitimidad. Su figura siempre ha estado asociada a la ineptitud, el alcohol y la incompetencia. Esos cambios sucedieron en los primeros años de su gobierno, que comenzó en el año 2006, y ya para el momento en que Fidel murió, lo que se verificaba era un freno considerable de lo que implicaron tales cambios, sobre todo para el crecimiento de los llamados trabajadores por cuenta propia, una especie de empresario privado sin personalidad jurídica que opera con un permiso estatal.

¿Cómo es la vida cotidiana de un cubano promedio?

Dentro de la diversidad de formas de buscarse la vida hay una pregunta muy importante a responder por este cubano promedio: ¿Recibe dinero del extranjero? Si no lo recibe, quitando a los altos funcionarios, y los trabajadores por cuenta propia más exitosos, el cubano promedio vive como un miserable. Usando ropa que llamamos “reciclada”, o sea, que alguien la regala o la compra en tiendas de ropa usada, y dando a sus hijos, por todo calzado, un par de zapatos. Eso los obliga a jugar descalzos, con zapatos rotos o chancletas. Su alimentación está saturada de alimentos procesados, ignorando del todo cualquier información nutricional y en pésimas condiciones de higiene. El que recibe dinero del extranjero encuentra alguna mitigación en su precariedad. Recuerda que por sesenta años hemos sido un país emisor de migrantes con un veinte por ciento de nuestra población en el exilio y un número inmenso de cubanos de segunda y tercera generación. Esa población puede comprar algunos alimentos en dólares o por su equivalente en pesos cubanos, como carne de cerdo y pollo. Productos que el Estado cubano vende en dólares a precios muy altos. Yo he vivido en Alemania en varias ocasiones, con “precios muy altos” quiero decir más caros que en un supermercado Aldi. En Cuba el salario medio no llega a treinta dólares. Sin embargo, recibir dinero del extranjero tiene sus costos, este cubano vive sin sus padres o sin sus hijos. La tendencia tiene su aspecto más grave en los hijos abandonados y en los ancianos solos. Sobre todo, este último aspecto es un drama nacional. No cesa de crecer el grupo de ancianos que despide a sus hijos y nietos de una vez y se encuentra de pronto en una vivienda vacía, luego de haber convivido siempre con sus seres queridos. Un lector alemán debe conocer que, de manera general, la falta de viviendas hace que frecuentemente convivan tres generaciones en el hogar cubano.

¿Qué esperarías de los países europeos? ¿Cómo deberíamos tratar a Cuba y su régimen?

Primeramente, que no prioricen el beneficio de sus empresas frente a los derechos de los cubanos. El costo moral, y político, de invertir en Cuba, el castrismo pretende disminuirlo ofreciendo un escenario libre de competencia –las empresas negocian con el Estado según los intereses del Estado que, por tanto, despeja de competidores el área de explotación de ese empresario-, con una empleomanía sin derechos laborales, y con facilidades fiscales de las que carecen los cubanos que se dedican a ejercer un modesto trabajo por cuenta propia. El Estado cubano asegura que la forma de conservar el socialismo es no permitiendo a los llamados “cuentapropistas” convertirse en grandes empresarios, sin embargo, declara públicamente que la única inversión extranjera que le interesa es la que puede invertir grandes montos en su cartera de ofertas.

La política europea tendría que ser firme respecto al trabajo simultáneo con el gobierno cubano y con la oposición. Esto no ha pasado hasta el momento y hoy sentimos las consecuencias de los acuerdos comunitarios con el castrismo, pues se ha privado a la sociedad civil de fondos para proyectos, por comprometerse con el gobierno cubano a filtrar tales fondos por medio de instituciones oficiales. Es iluso suponer que alguna institución oficial va a trabajar con la sociedad civil, a cuyas organizaciones el castrismo no reconoce y cuyos miembros persigue.

Los países europeos tendrían también que ser muy firme en la denuncia de las violaciones de los derechos humanos en Cuba. La política mundial democrática tendría que solidarizarse con los países donde los derechos son sistemáticamente violados. En América Latina, en este momento, habría que ser firmes en la denuncia castrismo, del régimen nicaragüense y del de Venezuela. Todos están amparados por la violencia, el control estatal sobre alimentos y medicinas, y la carestía.

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